Quien soy

Manos con el don de la energía
armonizante y regenerante
La historia de ShivAddis
Nací bajo el cielo de República Dominicana y mis padres me pusieron el nombre Kirsy, un nombre que lleva consigo un camino especial.
Desde niña, muchos decían que mis manos poseían una magia sutil, como si cada roce revitalizara todo lo que entraba en contacto conmigo. Las plantas que cuidaba, los animales callejeros que acogía, cada ser con el que me cruzaba, encontraban una forma de sanación en mi tacto. Jugando a ser enfermera, sentía una profunda conexión con la energía que fluye a través de toda la vida.
El amor por la naturaleza y mi carácter curioso y sociable me impulsaron a dejar mi tierra natal. Un viaje no solo físico, sino verdaderamente espiritual, en busca de verdades más profundas y de la unión con el universo.
"ShivAddis" nació de la fusión de "Shiva", símbolo de destrucción y regeneración, y "Addis", la nueva flor. En esta combinación, encuentro el poder de la unidad entre las fuerzas creativas y transformadoras del universo. ShivAddis, por lo tanto, transmite una energía que celebra la vida, la transformación y la belleza del renacimiento. Es una invitación a florecer y ser auténticos en nuestro camino.
El Camino del TAO
El Camino del Tao es un camino de armonía y consciencia que nos invita a redescubrir nuestro equilibrio interior, en sintonía con el fluir natural de la vida. Es un camino que no impone, sino que nos sugiere abandonarnos a la simplicidad, a escucharnos profundamente a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.
En el TAO, cada respiración, cada gesto, se convierte en un acto de aceptación y fluir con el universo. Es la danza entre la luz y la sombra, entre el movimiento y la quietud, entre nuestro cuerpo y nuestra alma. El TAO nos enseña que todo está interconectado y que, para encontrar la paz, debemos aprender a vivir en armonía con lo que es, sin forzar, sino permitiendo que todo suceda en su momento oportuno, con calma y gracia.
En este viaje espiritual, cada paso es una invitación a mirar hacia nuestro interior, a encontrar nuestra verdad interior y a vivir una vida más plena, abiertos a la gratitud y a una comprensión más profunda de quiénes somos. Siguiendo el Camino del Tao, aprendemos a fluir como el agua, que fluye sin resistencia, siempre dispuestos a adaptarnos y dar con bondad y amor.
